Dublin frenó los data centers. LatAm ni los está contando.

Irlanda tardó cuatro años en regular una industria que ya consumía el 21% de su electricidad nacional y amenazaba con apagar la red. América Latina está en el inicio de esa curva — y todavía no tiene ni el registro de cuántas instalaciones existen.

En 2021, los data centers de Irlanda consumían más electricidad que todos los hogares urbanos del país combinados. El 21% de la red nacional, absorbido por infraestructura que ocupa galpones, no genera empleo masivo y paga impuestos mínimos. EirGrid, el operador de red, advirtió riesgo real de blackouts en Dublin.

Irlanda frenó. Moratoria efectiva en el Gran Dublin. Cuatro años de parálisis, incertidumbre para la industria y negociaciones que nadie quería tener.

En diciembre de 2025, llegó la nueva regulación: los data centers de más de 10 MVA deben proveer generación propia al 100% y abastecerse con 80% de energía renovable. Dublin es hoy el segundo cluster de data centers de Europa, con 1.150 MW operativos. Y tiene reglas.

El problema es que tardó una crisis para escribirlas.

América Latina está entrando en esa curva. Sin el registro. Sin la discusión. Y sin el tiempo que Irlanda tuvo para reaccionar.

Chile es el caso más avanzado y el más transparente. La demanda de data centers crecerá 270% en los próximos cinco años. Para 2032, el sector consumirá el 10% de la electricidad nacional. Eso ya está modelado. Ya hay actores que lo saben.

Lo que no existe todavía es el marco regulatorio que establezca qué condiciones energéticas debe cumplir esa infraestructura antes de conectarse a la red.

Querétaro es el caso opuesto: el más opaco. 65% de la capacidad instalada de México, 26 proyectos en desarrollo, inversión acumulada en miles de millones de dólares. Sin registro público de consumo energético. Sin datos de demanda hídrica. Sin información consolidada sobre contratos de tierra.

Dublin al menos sabía cuánto consumía antes de entrar en crisis.

La ventana existe. Es estrecha y se está cerrando.

Los hyperscalers no esperan marcos regulatorios para tomar decisiones de inversión — las toman con lo que hay. Si el marco llega tarde, como en Irlanda, la negociación se hace desde la crisis: con la infraestructura ya instalada, con la dependencia ya creada, con el costo político de frenar lo que ya está funcionando.

La pregunta que los gobiernos latinoamericanos todavía pueden hacer en posición de fuerza es simple: ¿qué le debe esta infraestructura a la red que la sostiene?

Irlanda tardó cuatro años y una amenaza de blackout en descubrir que tenía que hacerla.

LatAm todavía puede hacerla primero.

LOTE — Sección Política

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