EL GBA RECIBE INVERSIÓN. NO RECIBE CIUDAD.

Autopista del Oeste, kilómetro 35. A ambos lados de la traza: galpones de diez metros de altura, playones de maniobra, cercos perimetrales, carteles de empresas de logística y distribución. Ninguna vereda. Ningún árbol. Ningún lugar donde almorzar si no tenés auto. Este paisaje se repite — con variaciones mínimas — sobre el Camino del Buen Ayre, sobre la Ruta 3 hacia Ezeiza, sobre los accesos a Pilar y Luján.

No es una zona industrial. Es un territorio en formación. Y se está formando sin que nadie haya decidido qué quiere que sea.

La Provincia de Buenos Aires concentra 192 agrupamientos industriales y logísticos, incluyendo el parque industrial más grande del país: Pilar, con 920 hectáreas. En 2023 se concretaron más de 100 ventas de naves fabriles en el GBA — algo que no ocurría hacía más de ocho años — y se alquilaron más de 500 inmuebles industriales en los tres corredores metropolitanos, con ocupación prácticamente plena. CfiInfobae

El capital llegó. Y no llegó tímidamente.

Ezeiza y Monte Grande lideran la demanda logística del corredor sur, con valores de tierra en alza sostenida por la presión de operadores que buscan posicionarse cerca del aeropuerto y los accesos al interior. Pilar consolida el norte. El Camino del Buen Ayre conecta ambos corredores con una cadena de parques privados que se expande año a año. Infobae

Lo que no se expande al mismo ritmo es todo lo demás.

Los trabajadores que operan estas instalaciones viven en los municipios adyacentes. Se mueven en combinaciones de colectivo que pueden tomar una hora en cada sentido. La mancha urbana de la RMBA incorporó 91 km² entre 2018 y 2024, y en la mayoría de los casos la infraestructura y los servicios públicos son deficientes o inexistentes en las nuevas áreas urbanizadas. Remax-home

La producción tiene infraestructura de primer nivel: gas industrial, media tensión, fibra, acceso para tráfico pesado, seguridad perimetral. El territorio que la rodea tiene lo que siempre tuvo: déficit estructural acumulado, conectividad insuficiente, equipamiento que nunca alcanza la velocidad de crecimiento poblacional.

Esa asimetría no es una anomalía. Es el modelo.

El GBA industrial no tiene un proyecto urbano supramunicipal. Cada municipio gestiona su propio parque, negocia sus propias habilitaciones, administra su propio déficit. No hay nadie mirando el corredor como sistema — como territorio con lógica propia, con necesidades de movilidad, equipamiento y espacio público que trascienden los límites jurisdiccionales.

El capital, en cambio, sí lo mira como sistema. Los operadores logísticos eligen ubicación en función de la red completa: distancias, accesos, costos, posición relativa respecto a los puertos y los centros de distribución. Piensan en red. El Estado piensa en municipio.

Esa diferencia de escala es la que produce el territorio que estamos describiendo.

La inversión en el GBA industrial es real y es significativa. No es el problema. El problema es que esa inversión está trazando una geografía productiva de primer nivel sobre una geografía urbana de tercer nivel — y nadie está gestionando esa contradicción.

El galpón llegó. La ciudad todavía no sabe que tiene que llegar también.

LOTE — Sección Territorio

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