Cuando reforzar y demoler cuestan casi lo mismo, la decisión ya no es técnica

Oct 16
Ideas

Nota por AGORA

El ICE, la empresa eléctrica estatal de Costa Rica, decidió demoler su sede de quince pisos. Según sus propios informes, reforzarla costaría cerca de 4% más que reemplazarla, una diferencia que el estudio no considera determinante. Cuando la cuenta empata, lo que decide ya no es la ingeniería.

El edificio Jorge Manuel Dengo Obregón se empezó a construir en 1969 en Sabana Norte, San José, con diseño del arquitecto Rafael Sotela Pacheco. Tiene quince pisos de hormigón y se levantó cuando Costa Rica todavía no tenía un código sísmico. El 27 de agosto de 2026, el consejo directivo del ICE resolvió demolerlo y construir una torre nueva en el mismo terreno.

Hay una cuenta detrás de esa decisión, y es más pareja de lo que sugiere el anuncio. Según los documentos internos de 2025 que detallaron La Nación y Teletica, reforzar el edificio actual costaría 126,9 millones de dólares y llevaría 55 meses. Demolerlo y levantar uno nuevo costaría 121,9 millones y llevaría 40. La diferencia es de alrededor de 4%. El propio estudio dice que no es una diferencia determinante o significativa, y trabaja con márgenes de incertidumbre de 20% para la obra nueva y 30% para el refuerzo. El empate cabe dentro del error de la estimación.

Cuando dos opciones cuestan lo mismo dentro del margen de error, el costo deja de desempatar. Desempata otra cosa: el plazo, el riesgo, lo que la institución quiere conservar. Eso ya no es ingeniería. Es una decisión sobre qué hacer con un edificio, y se justifica en público o no se justifica.

El informe de 2025 sí nombra un desempate: demoler acorta el plazo y reduce la incertidumbre del costo. Es un argumento razonable. Pero el mismo documento, según CRHoy, anota lo que cuesta demoler: polvo, ruido y vibraciones para el barrio de Mata Redonda, falta de rellenos autorizados cerca y una intervención sin precedentes en el país para desarmar una torre de quince pisos. Y anota una pérdida, la de un edificio emblemático de la arquitectura costarricense. Falta saber cuánto pesó cada cosa.

Los estudios anteriores no apuntaban a demoler. Los de 2021 y 2023, este último de la consultora privada FSA, confirmaron vulnerabilidades estructurales y recomendaban reforzar el edificio. La opción de derribar aparece recién en el informe de septiembre de 2025. Hasta fines de septiembre, el ICE no había publicado los informes completos. Y las cifras del edificio nuevo también se mueven: 16 pisos en un documento de 2025, hasta 21 y unos 40.000 metros cuadrados en el plan que trascendió después, según La Nación.

El 18 de septiembre, la Sala Constitucional frenó la demolición mientras resuelve un amparo del sindicato ANEP. La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica pidió una mesa técnica pública y señaló algo simple: que el edificio no tenga declaratoria patrimonial no impide reconocer su valor. Un arquitecto de la mesa técnica que organizó Icomos lo llamó "patrimonio de hecho".

Ahí está el problema de fondo. Un edificio sin declaratoria no tiene quien lo defienda con una norma. Y el organismo que es dueño del edificio es también el que encarga los estudios con los que se decide si vale la pena conservarlo.

El dilema no es nuevo en la región, pero cada caso desempata distinto. En Lima, el Ministerio de Vivienda compró en 2018 una torre de 16 pisos en San Isidro sin pedir estudios estructurales. Un estudio de 2020 advirtió riesgo de colapso en un sismo de gran magnitud, algo que el ministerio relativiza. El contrato de 2024 para elaborar los planos del refuerzo se rescindió, terminó en arbitraje y en febrero de 2026 se licitó un nuevo expediente de emergencia. Reforzar también puede significar años de espera con más de 700 trabajadores adentro. Es un buen argumento a favor del plazo que defiende el ICE.

En Londres, el ministro Michael Gove rechazó en 2023 la demolición de la tienda de Marks & Spencer en Oxford Street, entre otras razones por el carbono que emitiría la obra. En 2024 la Alta Corte dijo que había aplicado mal la política, y en diciembre de 2024 el gobierno aprobó la demolición al concluir que no podía afirmarse que reformar emitiera menos. La discusión giró en torno a qué número contaba y quién lo calculaba.

LOTE no dice que el edificio del ICE deba conservarse. Reforzar y demoler pueden defenderse. Lo que no se defiende bien es una decisión irreversible tomada sobre una cuenta empatada, antes de mostrar con qué vara se midió.

ÁGORA — Vertical Ideas | LOTE

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