Nota por PULSE
En Argentina, con el crédito hipotecario bancario prácticamente paralizado desde hace años, una sociedad de bolsa (Allaria), un originador fintech (Lendar) y una red inmobiliaria (Re/Max) armaron su propio circuito privado de originación y fondeo. El vehículo —un Fondo Común de Inversión Cerrado que cotiza en BYMA— ya ayudó a financiar la compra de la primera vivienda a más de 120 familias en su primer tramo, y en junio de 2026 abrió una nueva ronda buscando US$7 millones, con el objetivo de cerrar el año con más de 1.000 créditos otorgados. A los inversores que fondean esas hipotecas, el vehículo les ofrece un rendimiento cercano al 10% anual en dólares.
Durante años, la pregunta sobre el crédito hipotecario en Argentina fue casi siempre la misma: ¿cuándo van a volver a prestar los bancos? La respuesta, en los hechos, terminó siendo otra: no hizo falta esperarlos. Un fondo común de inversión cerrado armado por Allaria, Lendar y Re/Max ya está prestando en dólares para comprar vivienda terminada, con una estructura que resuelve, por fuera del sistema bancario, exactamente el problema que el sistema bancario no resolvió.
El mecanismo es simple de describir y poco común de ver ensamblado así, en un mismo circuito. Allaria administra el Fondo Común de Inversión Cerrado y junta el capital de los inversores, que compran cuotapartes que cotizan y se pueden negociar en BYMA como cualquier otro instrumento de mercado. Lendar, un originador fintech, evalúa a los compradores y otorga los créditos hipotecarios con ese capital. Re/Max, con su red de agencias, aporta el flujo de propiedades y compradores que necesita cualquier originador para escalar. Tres funciones que antes vivían adentro de un mismo banco —captar depósitos, analizar riesgo crediticio, encontrar la operación inmobiliaria— ahora viven en tres empresas distintas, conectadas por un vehículo de mercado de capitales.
El resultado ya es medible. En su primer tramo, el fondo ayudó a más de 120 familias a comprar su primera vivienda. En junio de 2026 abrió una nueva ventana de suscripción buscando captar US$7 millones adicionales, y Lendar proyecta cerrar el año con poco más de mil créditos otorgados en total. Para los inversores que ponen el capital, la oferta es un rendimiento cercano al 10% anual en dólares MEP — una tasa que compite de igual a igual con otras alternativas de renta fija en un mercado donde conseguir dólares a ese rendimiento, con garantía real de por medio, no es trivial.
Lo que hace a esto una señal, y no solo una noticia de producto financiero, es lo que reemplaza. La hipoteca bancaria tradicional depende de que un banco tenga depósitos suficientes, apetito de riesgo y un balance dispuesto a inmovilizar capital a 15 o 20 años — las tres condiciones que, en Argentina, llevan más de una década sin alinearse al mismo tiempo. El circuito Allaria-Lendar-Re/Max no espera esa alineación: la reemplaza. En vez de depósitos, usa cuotapartes negociables. En vez del área de riesgo de un banco, usa un originador fintech especializado. En vez de una sucursal, usa una red de más de 400 agencias inmobiliarias que ya sabía dónde estaba la demanda. Es la misma función económica —convertir ahorro disperso en crédito para comprar una casa— con una arquitectura completamente distinta por debajo.
Esto no es la hipoteca de bien futuro que el Gobierno habilitó por decreto para financiar desarrollos en pozo (ver nota de LOTE sobre ese mecanismo). Es otra cosa: mercado secundario y originación privada sobre vivienda ya construida, con una lógica de securitización que no necesitó ningún cambio regulatorio nuevo para arrancar — solo que alguien conectara las piezas que ya existían. Y esa es, quizás, la lectura de fondo: cuando el crédito hipotecario no vuelve por el canal esperado, no significa que la demanda haya desaparecido. Significa que está esperando a que alguien arme el circuito por otro lado.
PULSE — Vertical Mercado | LOTE
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